Al Final de Mis Guerras. Memorias de un Nazi – Capítulo VIII

Posted on : 27-12-2010 | By : kapizan | In : Al Final de Mis Guerras. Memorias de un Nazi, Capítulo VIII - Tabio. Martes 26 de febrero, Novelas

2

Tabio. Martes 26 de febrero

Temprano en la mañana, Ricardo llamó a León y le sugirió que se reunieran cuanto antes para ponerlo al día sobre los acontecimientos del lunes. Su amigo consideró importante hablar con Genaro Reyes para contar con una nueva opinión que les ayudase a resolver el enigma. Finalmente acordaron que se reunirían a desayunar en casa de León y después irían juntos a visitarlo.
Durante el desayuno Ricardo y León intercambiaron información sobre sus experiencias del día anterior. Los dos amigos coincidieron en que estaban bien encaminados y sentían que el viejo Andy los estaba llevando en forma misteriosa hacia algo que todavía no podían intuir, pero ahora estaban convencidos de que la clave la encontrarían en el baúl y en el mensaje que aparecía en el trono de la Reina Isabel. Por lo pronto lo importante era seguir las pesquisas con mucha diligencia, pero también con mucha paciencia. Por último decidieron preguntarle a Toya si quería acompañarlos a la casa de Genaro para entregarle su paquete. Cuando entraron a la sala, ella se despedía de hablar por teléfono con Renata y al terminar se volvió hacia los dos hombres para decirles que ambas habían acordado que irían para ver si Elsa, la profesora de tango, que por ser sueca y traductora de lenguas nórdicas podía ayudarles a descifrar el mensaje del fondo del baúl.

El arquitecto Genaro Reyes, que había cumplido cincuenta años veinte días antes de la muerte del viejo, estaba casado con Begonia Rodríguez desde su época de estudiante y la pareja, cumplido un cuarto de siglo de feliz matrimonio, tenía cuatro hijos. Genaro era un hombre alegre, entusiasta, simpático y muy creativo, que recibió a sus amigos en su estudio. León le entregó el paquete, que contenía una regla de cálculo con su estuche de cuero, y un sobre con la carta del viejo, que el arquitecto leyó en voz alta:

“Apreciado Genaro:
Esta regla de cálculo perteneció a mi tutor, quien me la obsequió en 1914. Puede llegar a ser muy útil en tus manos de arquitecto constructor, ante la eventualidad de que, por alguna razón, la tecnología moderna colapse.

Con amor fraterno,
Andy”.

Mientras en el estudio de Genaro los tres amigos analizaban los hechos al calor de un café negro, al otro lado del pueblo, en la “Chichigua”, Renata y Toya ponían al tanto a Elsa sobre lo sucedido hasta entonces. Al finalizar los relatos, en las dos reuniones por separado llegaron a la misma conclusión: el baúl parecía contener la clave de todo el embrollo; también en los dos grupos las preguntas básicamente eran las mismas: ¿quiénes eran los ocupantes de los Mercedes Benz?, ¿a qué organización o persona pertenecía la mansión que parecía ser la sede de estos personajes?, ¿pretendían ayudarlos o confundirlos? Por último acordaron seguir atentos a cualquier señal que pudiera aportar información adicional y coincidieron en la conveniencia de realizar la sesión sinéctica prevista para el siguiente sábado.
Después de observar con detenimiento el baúl y la fotografía ampliada con el texto inscrito en la base del trono de la reina Isabel, Elsa dijo que estaban con suerte: el texto parecía un poema y estaba en sueco; sin embargo, necesitaba algunas horas para traducirlo al español en la mejor forma posible, pues a pesar de la ampliación había algunas palabras que no estaban muy legibles y tendría que ampliarlas aún más con una lupa y utilizar un diccionario sueco–español que tenía en su casa; creía que esa noche podría tener una versión definitiva, que llevaría a San Sebastián del Bosque.
Durante el almuerzo, Elsa le contó todo a su esposo que quedó sorprendido y entusiasmado. Más tarde, con ayuda de la lupa había logrado escribir en su computador el siguiente texto en sueco:

ÖGONEN
Allt, utom ögonen kan ljuga. De är
takfönster vars ljusstrålar av olika
styrka speglar våra känslor och intrvck.
De är den mänskliga aurans
mittpunkt, som visar den som vet att
ärligt läsa dem, de dolda sakerna
hos dess själs ägare
De är speglar, de är
filmduk och ljusfyr; de är utsiktstorn Från vilka man kan
se allt det klara och dunkla som
kan finnas i en själ

Después de leerlo varias veces, Elsa se sintió un poco decepcionada, pues al menos en su propio idioma no logró encontrar ninguna conexión con el baúl y la forma de abrir el doble fondo. “Talvez en español logremos encontrar la clave”, pensó; entonces se puso en la tarea de traducir el texto con ayuda del diccionario, pues había algunas palabras cuyo significado desconocía.
Esa noche en San Sebastián del Bosque, a fin de preparar a Uldarico para que pudiera aportar durante la reunión, León le proporcionó toda la información de lo acontecido desde la muerte del viejo. Al concluir el relato Uldarico coincidió con las mismas conclusiones e interrogantes que se habían planteado sus amigos y sólo agregó que si la palabra MAKTUB quería decir “escrito está”, a él le parecía que en este caso deberían tomarla no sólo en el sentido figurado de causa–efecto, al cual Jesús se había referido, sino también en forma literal, pues a él no le cabía duda de que el texto traducido por Elsa, contenía escrita una clave definitiva para resolver el problema… En este punto, Elsa distribuyó copias del poema y Ricardo leyó en voz alta:

LOS OJOS
Todo puede mentir, menos los ojos.
Son claraboyas que reflejan
en destellos de diversa intensidad,
emoción y sentimientos.
Son el foco central del aura humana,
que muestran a quien sabe leerlos limpiamente
las reconditeces del alma de su dueño.
Son espejo, son pantalla, faro de luz,
son atalaya desde la cual se atisba
lo claro o lo oscuro que pueda tener un alma.

La misma ligera decepción que sintió Elsa frente al texto original en sueco la experimentaron todos después de leer la traducción. El primero que rompió el silencio fue Ricardo para decir que a él se le ocurría una asociación entre el baúl y los ojos, pues veía una conexión entre el ojo de la cerradura del baúl y el de la cerradura secreta que permitiría abrir el doble fondo. Sin embargo, él mismo se encargó de descartar su conclusión por obvia. Por su parte, Uldarico opinó que si los ojos, como decía el poema, eran el foco central del aura humana, eso podría significar que éstos deberían ser el foco central de la búsqueda. Renata estuvo de acuerdo con Uldarico en que la clave estaba en los ojos ¿pero en cuáles?, si eso era lo que tenía el gráfico. Ricardo explicó que el planisferio estaba adornado a su alrededor por retratos de personajes cuyos nombres no recordaba, que eran por lo menos cuatro, uno en cada esquina, más la reina Isabel que estaba en el centro, sin contar cuatro o cinco figuras mitológicas, que incluían un ángel y algunas deidades, y eso sin tomar en cuenta los que tenían forma humana, entre los cuales habría que incluir los indígenas que portaban las ofrendas para la reina, y los ojos de los animales. Finalmente León opinó que, sin descartar la posibilidad de encontrar la respuesta en los ojos, era importante que exploraran otras opciones, tales como el poema en sí, que podría ser un criptograma o mensaje cifrado al estilo de los que se utilizan en los servicios de inteligencia y espionaje, elaborados a partir de letras insertadas en un texto. Entre todos acordaron que Renata y Ricardo podrían encargarse, junto con Elsa y Uldarico, de trabajar en los ojos del planisferio, haciendo ampliaciones fotográficas y observándolas con mucho detenimiento; hubo un consenso en el sentido de que iban avanzando, despacio, pero en la dirección correcta; por fortuna su condición de artistas les brindaba flexibilidad en el uso de su tiempo.

Esa noche Renata tuvo un extraño sueño con su abuela Rosa, que había muerto el mismo año en que ella nació, y que en vida había sido propietaria de una fábrica de muñecos de peluche. Su abuela enhebraba una aguja y se disponía a introducirla por uno de los dos orificios de un botón, que se convertiría en el ojo derecho de uno de sus muñecos. Poco antes de amanecer, Renata se despertó conmocionada por el sueño y convencida de haber descubierto la clave para abrir el baúl.

Espera la próxima semana el capítulo IX
Tabio. Miércoles 27 de febrero

2 Comentarios

Pancho,el poema de los ojos es sencillamente genial,fuera de ser la posible guia para descifrar el enigma,nos deja una valiosa enseñanza.FELIZ AÑO BROTHER.

Gracias por el comentario mi querido Lumylaba. Me alegra que te hubiese gustado el poema; para mi es prueba de que una persona noble y bien intenciionada puede ver más con un solo ojo que un miserable con dos.
Abrazos,
Kapizán

Dejar comentario

Gathacol.net