Operación Capicúa Capítulo VIII

Por : kapizan
En : Capítulo VIII, Novela Corta, Operación Capicúa

2

Relato de Lorena Montes:

“El lunes al atardecer, equipada con la grabadora, una cámara fotográfica y una lista interminable de preguntas que me habían surgido durante el fin de semana, me encontraba en el mismo banco en el cual Kasak me había hecho las sorprendentes revelaciones que he transcrito en este relato. Sin poder controlar totalmente el nerviosismo y la ansiedad, esperé por espacio de una hora la llegada del muchacho… comenzaba a impacientarme, cuando una mano se posó sobre mi hombro y la voz de Kasak ― hablando en inglés a mis espaldas ― me susurró:

― Nos persiguen. Estás en peligro. Permanece quieta, no te voltees y recibe esta nota ― dijo mientras deslizaba un sobre en mis manos y me ordenaba con un tono tan calmado y perentorio que me aterrorizó ―:

― Levántate y camina hacia la avenida. Te seguiré a poca distancia para protegerte. Frente al parque encontrarás una camioneta azul estacionada. El chofer es de rasgos occidentales con gorra y mostacho, es colombiano como tú, se llama Alfredo ― a partir de ese momento dejé de escuchar la voz en vivo de Kasak, pues éste continuó transmitiendo su mensaje, que me sonaba como una extraña resonancia en el cerebro ―: él te llevará directamente al aeropuerto y te entregará un pasaje con destino a París. Tu cuenta de hotel ya fue cancelada y tu equipaje está en la camioneta ―.

Cuando dejé de escuchar a Kasak, me volví en el preciso instante en que un hombre y una mujer de rasgos orientales se abalanzaban sobre el niño. Éste sacó un pequeño aparato similar al control de un televisor, proyectó un rayo verde en dirección a sus atacantes, que quedaron paralizados en extrañas posiciones y se desintegraron en segundos. Kasak se volvió, corrió para alcanzarme y ambos subimos a la blazer azul, cuya puerta había abierto Alfredo. Una vez a bordo, Kasak me advirtió:

― He recibido instrucciones de mi maestro en el sentido de que toda la información que te he proporcionado, debe mantenerse oculta. Dentro de diez años, en 1991, recibirás nuevas instrucciones para la fase siguiente de la Operación Capicúa. En el sobre encontrarás la lista de mis compañeros en la Operación Capicúa que estarán encargados de prepararte para la fase siguiente, su ubicación geográfica, su nombre mundano y el área en la cual apoyarán a la humanidad en este período crítico y peligroso de transición, está incluida en el sobre que acabo de entregarte. Memorízala y destrúyela.

― ¿Mataste a esa pareja?― Pregunté aterrada.

― ¡Je, je, je, je! ― se rió Kasak y me aclaró ―: Los ganimedianos no matamos a nadie; simplemente los teletransporté a la nave prisión de la Confederación. Allí estarán a buen recaudo e iniciarán un proceso de rehabilitación. ¡Je, je, je, je!

Mas tarde al despedirme de ellos, lejos estaba yo de imaginar que el mostacho de Alfredo era postizo; que él era el maestro y que su nombre completo Alfredo Muñoz Acosta, era por sus iniciales, capicúa, como el mío: AMA.

Gathacol.net