Operación Capicúa Capítulo XXII

Por : kapizan
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Ladera oriental de la Peña de Juaica Tabio, noche del 2 de febrero de 1991

Relato de Lorena Montes:

La noche era cerrada pero el cielo estaba despejado, lucía pletórico de estrellas y luceros que parecían danzar en la oscuridad. Al traspasar el grueso portón de caoba que daba acceso al interior de la cabaña, Kasak oprimió un interruptor para iluminar una acogedora sala con cuatro poltronas, tapizadas en cuero, en torno a una alfombra de lana virgen en cuyo centro había una mesa redonda de madera labrada, adornada por un solitario de cristal que lucía una orquídea fresca de color violeta.

Kasak me pidió tomar asiento en una de las poltronas, me indicó que cerrase los ojos e iniciara la serie de ejercicios respiratorios que tiempo atrás me había enseñado Idanadi cuando comenzó su instrucción para la comunicación telepática.
En un estado de completa relajación, mi mente comenzó a escuchar la voz de Kasak, que en tono monocorde me decía:
― Tu nombre cósmico es Anayana, tu origen es pleyadino y a partir de este momento tendrás conciencia de tu verdadero ser trascendente. A continuación tu espíritu viajará en el tiempo y en el espacio hasta el lugar y las circunstancias en que tú y Rakar, que es tu complemento masculino, fueron aceptados por el Supremo Consejo Intergaláctico como una de las parejas que formarían parte, en representación de las Pléyades, de la Operación Capicúa .

Con la nitidez y la tridimensionalidad de un sueño, consciente de mi verdadera identidad, me vi a mi misma al lado de Rakar en medio de un grupo, que con nosotros completaba ciento noventa y una parejas, conformadas por pleyadinos, kordelianos, orphirianos, damarkinos y representantes de otras razas anatómica y fisiológicamente similares a los pobladores de la Tierra. Todos cómodamente instalados en sillas reclinables en una especie de foro, al frente del cual había un podio desde donde se dirigía al grupo el gran Maestro Rondek, presidente del Consejo Supremo, para darnos la bienvenida y felicitarnos por haber sido escogidos entre más de diez mil parejas de voluntarios que se habían ofrecido para participar en la Operación Capicúa. A continuación, el Maestro Rondek nos explicó lo que en ese momento estaba ocurriendo en el Planeta Azul: un rudimentario aparato sobrevolaba una ciudad. De repente, de su vientre fue arrojado un objeto cilíndrico que hizo impacto en el centro de la ciudad levantando una enorme nube que cubrió por completo la pantalla.

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