El anciano, el niño y el burro

Posted on : 29-04-2013 | By : kapizan | In : Cuentos, Desde la Tradición Oral

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Hace muchos años en una aldea al Noreste de Siria, en la frontera con Turquía, a orillas del río Tigris, vivía un anciano llamado Caleb en compañía de su nieto Amir, un huérfano de doce años demasiado delgado y pequeño para su edad. La única propiedad de la pareja era un burro que había pertenecido a los padres del niño, fallecidos por causa de la peste negra que asoló la región un año antes. Un buen día decidieron viajar hacia Damasco y emprendieron la marcha a pié caminando junto al asno. Al llegar al primer poblado, un grupo de mozalbetes se rió de ellos, gritando:

― ¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en vez de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podía subirse al burro.

Entonces el anciano Caleb se subió al jumento y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al pasar por la calle principal, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al anciano sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:

― ¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizadas:

― ¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Habéis visto alguna vez algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. ¡Qué vergüenza!

―Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y estos comenzaron a vociferar:

― ¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Vais a reventar al pobre animal!

El anciano y el niño optaron entonces por cargar el animal sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre carcajadas de burla, los pueblerinos se mofaban gritando:

―Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

Y cuenta la leyenda que, de repente, el burro se revolvió indignado, corrió como enloquecido, se precipitó por un despeñadero y murió estrellado contra las rocas.

6 Comentarios

Capi, este buenísimo cuento me hizo recordar el, me parece, no demasiado recordado dicho que expresa lo siguiente: “no hay camino seguro al éxito; pero el camino seguro al fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”.
Un abrazo, Don G.

Gracias Don Guillermo por tu comentario y por recordarnos ese estupendo dicho sobre el camino más seguro hacia el fracaso.Un abrazo

La moraleja siempre va encaminada a develar la inconformidad del mundo.

Ciertamente mi querido GOR; queda demostrado que es más fácil hacerle un nudo a un banano que darle gusto y complacer a todo el mundo. Afectuoso abrazo

El cuento me transportó a la escuela primaria, la cartilla alegría de leer tiene el cuento en forma exacta y la moraleja consiste en que todos tenemos criterios diferentes respecto de cada acción ahora bien, no podemos hacer lo que la gente nos dice porque nos volvemos locos. Gracias Pacho, volví a la clase de mi profe Graciela. Saludos.

Esa es la magia de los cuentos universales nos transportan en el tiempo y en el espacio.Un abrazo.

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