El anillo de los Dioses

Posted on : 21-03-2011 | By : kapizan | In : Cuentos, Cuentos Breves

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Cuando el Jumbo de Air France se niveló en las alturas, a los pocos minutos de haber despegado del aeropuerto parisino de Orly, rumbo a New York, y se apagaron las luces que ordenaban abrocharse los cinturones de seguridad y abstenerse de fumar, Brenda soltó su cinturón y extrajo de su bolso un paquete de cigarrillos, sacó uno y, antes de encenderlo, tuvo el impulso de ofrecer otro a su compañero circunstancial de vuelo: un hombre de edad avanzada, cabello blanco y ojos azules, que compartía con ella la misma fila de asientos en la sección de fumadores. El caballero aceptó el ofrecimiento con una simpática sonrisa y se apresuró a encender los dos pitillos. En silencio, ambos pasajeros aspiraron con deleite el humo del tabaco. Las primeras palabras de su vecino, sorprendieron a la joven:
— Qué hermoso anillo ― dijo refiriéndose a una fina pieza de orfebrería, que adornaba el dedo anular derecho de Brenda y en cuya sencillez radicaba su elegancia, pues era una perla negra engastada en un anillo de oro de 18 quilates, de contorno liso pero sólido y pesado ―, ¿lo compraste o te lo obsequiaron?

Antes de que la joven respondiera, el anciano le explicó que esa era una pieza clásica, conocida como El Anillo de los Dioses y que lo llevaba en la mano correcta; pues, según la leyenda, cuando un dios o una diosa se prendaba de algún mortal, descendía del Olimpo para cortejarlo y, cuando conquistaba su amor, ofrecerle como prenda un anillo idéntico al que ella lucía, con una perla blanca si su intención era engendrar un semidiós o con una perla negra si lo que anhelaban era engendrar una semidiosa; en el caso de las diosas, lo que ofrendaban era un broche, para sujetar el manto del elegido, en forma de mano femenina que sostenía entre el dedo índice y el pulgar una perla negra o una perla blanca, con el mismo propósito. Ante la expresión de estupor de Brenda, el anciano la acabó de sorprender al preguntarle con un brillo picaresco en la mirada “¿Estás embarazada?”
― Creo que sí pero no estoy segura, este anillo me lo regaló Ziar, un hombre maravilloso que conocí en las Islas Griegas.

El viejo la interrumpió con un gesto de la mano y con misteriosa convicción sentenció:
— No necesitas visitar al médico para comprobarlo. Puedo asegurarte que Ziar es el padre de la criatura que se está formando en tu vientre y que ésta será una niña.

11 Comentarios

Maestro Capi: ¿Ziar era un semidios que bajó del Monte Olimpo? ¿Tiene algo que ver con el compañero de viaje de Brenda? Estas dudas, sumadas a la situación económica griega. me inducen por ahora a mantenerme lejos del Mar Egeo. Un abrazo, Don G.

Es correcta tu deducción respecto al origen olímpico de Ziar.De acuerdo; dada la situación de la economía griega, es sano, por ahora, mantenerse lejos del Egeo

Cuento pagano..A semejanza de la venida del mesias cristiano,El anciano era el el tipico arcangel Gabriel,anunciándole el embarazo divino y la llegada de emanuel..no el de clara rojas sino el de Maria.Asi lo entiende este humilde lector!!un fuerte abrazo babilónico….

Es una buena interpretación judeo cristiana mi querido Lumylaba. Un abrazo

Kapizán: me impresiona tu prosa limpia, el manejo acertado de nuestro idioma y ese misterio que rodean tus cuentos.Puedes ver como te interpretan algunos caballeros, como Lumylaba. Tus cuentos breves tienen el tinte de la maestría porque en tan corta narración, aparentemente ingenua, se econden pasajes tan ricos en leyendas y mitos que indican verdadera ilustración. Esa modalidad me encanta. En nuestro medio están tomando auge los cuentos atómicos cuya extensión no sobrepasa las veinte palabras.

Grata sorpresa volver a recibir tus comentarios mi querido Juancho; tienenla propiedad de motivarme a seguir escribiendo. Muchísimas gracias.Fraternal abrazo

Muy bueno. Prenadorsito Ziar.
Un abrazo
Alberto

Excelente idea. Esta mini ficción podría ser más corta y dejar otro poco a la imaginación del lector. ¿Por qué la necesidad de ser tan explicito? Ejemplo: “que compartía con ella la misma fila de asientos en la sección de fumadores” ya nos habías dicho que Brenda había sacado un paquete de cigarrillos, lo mismo sucede con la explicación de la perla y el broche, si la perla negra provoca un efecto, asume el lector que el broche negro también, deja que el lector imagine cualquier cosa, porque, creo, en esta historia lo que importa es el final.

Cordialmente

Muchas gracias por tu comentario y tu sugerencia que es muy válida. Este es uno de mis primeros cuentos y cómo sucede con la mayoría de mi obra, a veces soy muy explícito en los detalles. ¿Porqué ?, te preguntas como lector; esa ha sido mi intención pues tengo proyectado llevar algunas de mis obras al cine o a la televisión que requieren descripciones prolijas y mucho detalle para facilitar la producción. De hecho, los cuentos que corresponden a la serie “Nanologías”, pensamos adaptarlos para producir episodios de 30 minutos para un programa de televisión.

Muy interesante que quieras llevar a un medio audiovisual los cuentos, pero una cosa es un guión para cine o tv y otra la literatura. Los cuentos, pienso, no son muy susceptibles de descripciones a diferencia de la novela u otros textos pero… como dijo alguien: “un poeta (escritor) puede admitir que se metan hasta con su mujer, pero, jamás, que le toquen una palabra o una coma”

Cordialmente

Mi querido profesor MIUC:
Tienes la “boca atascada de razón”- como decía uno de mis maestros en Nicaragua -, cuando aseguras que no es lo mismo un guión que una pieza literaria. De hecho yo no se escribir guiones y no tengo muchas ganas de aprender; prefiero ser argumentista y seré muy exigente al momento de aprobar un guión o una escaleta en la que las acciones no correspondan a mis descripciones. Éste será un delicioso tema para tertuliar al calor de un tinto (café o vino) en la cafetería de José Luis.Interesante cita anónima sobre la intolerancia y el ego de los poetas. Gabo aseguraba:”Sólo a Dios y a Argos les permito correcciones de mis escritos”, su hermana menor, mi madre, sacaba pecho con orgullo fraterno, cuando repetía ese comentario. Un abrazo afectuoso.

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