El cristo con ruana

Posted on : 09-09-2012 | By : kapizan | In : Cuentos, Cuentos Breves

4

En un remoto paraje de la cordillera, rodeado por la agreste flora paramuna y cubierto por un tenue velo de neblina, se yergue con altiva sencillez una rústica capilla de madera y techo de paja, primorosamente engalanada con flores frescas de múltiples colores que los aldeanos ofrendan con fé y con amor a su patrono: el Cristo con ruana.

Cuentan los vecinos, que el Cristo llegó desnudo a la casa de doña Filomena en brazos de Martín, su sobrino de siete años, sobreviviente de la avalancha que arrasó el pueblo calentano en que vivía con sus padres y sus hermanos, que perecieron sepultados por un mar de lodo que lo cubrió todo. El niño se salvó, porque su padre, Agustín el artesano, que había tallado el Cristo por encargo de las monjitas del convento, lo tendió a su hijo como tabla de salvación, para rescatarlo del torrente que lo arrastraba.

La historia del milagroso salvamento de Martín y su Cristo de madera, llegó a oídos del párroco del pueblo que decidió emprender, a lomo de mula, las cuatro leguas de escarpado camino hasta la vereda, con el ánimo de conocer a Martín y bendecir la imagen. La visita del cura fue motivo para que se reuniera una veintena de familias campesinas; entonces, alguien propuso que se construyera un cobertizo con un altar, en donde colocarían el Cristo para que protegiera la Comarca. El cura acogió con entusiasmo la idea y se comprometió a oficiar una misa el día en que la obra estuviera concluida.

La víspera de la inauguración, el Cristo fue llevado para colocarlo en el altar… Martín se sintió muy solo, pues desde la catástrofe no se había separado ni un minuto de la bella imagen que lo confortaba y a la cual le pedía todas las noches que se lo llevara al cielo para reunirse con los suyos. Esa noche, un torrencial aguacero cubrió la montaña con un manto de granizo y la temperatura descendió en forma impresionante.

Martín se despertó mucho antes del amanecer tiritando de frío, se levantó, se puso la ruana de lana que le servía de cobija y furtivamente salió de la casa rumbo a la capilla… Cuando el sol remontó el picacho más alto y llegaron los primeros parroquianos, aseguran que del interior del recinto, iluminado por un extraño resplandor, salían notas de una bellísima melodía que inundaba el ambiente…Al pié del Cristo, que lucía la ruana, encontraron postrado y sin vida el cuerpo del niño con una expresión angelical en el rostro, que evidenciaba la felicidad del anhelado encuentro.

4 Comentarios

Bellisimo cuento de una linda y enternecedora historia. Felicidades Kapizan. Abrazos,

Gracias Chele por tu generoso comentario. Pido disculpas por el error ortográfico de CAZA en vez de CASA.

Pancho..hermoso relato que nos pone añorar el morir de esa manera..rodeado de angeles celestiales,abrazos tiernos y afectuosos como el ambiente que describes.

Mi querido Lumylaba, agradezco tu comentario y pido disculpas por el error ortográfico involuntario.Abrazos

Dejar comentario

Gathacol.net