La canasta

Posted on : 22-10-2012 | By : kapizan | In : Cuentos, Cuentos Breves

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Hace miles de años, en tiempos en que existían los dragones, había una diminuta isla en lo que hoy conocemos como la Polinesia. Sus pobladores, conformaban una pequeña comunidad de pescadores famosa por la belleza de sus mujeres. Cuenta la leyenda que Garacoy, un enorme y perverso dragón marino con dos inmensas cabezas de serpiente, patas de antílope, rematadas por afiladas garras de águila y dos pares de alas que brotaban de su columna vertebral, atacó el poblado y raptó a la hija mayor de Baruk, el pescador más fuerte y sabio de la isla, apreciado y admirado por todos los aldeanos que lo consideraban como su jefe natural.

Ante la desgracia, Baruk acudió al chamán quien le preparó un bebedizo para que pudiese comunicarse con los delfines, únicos seres que por su bondad y su inteligencia tenían la capacidad de llegar hasta el escondite del monstruo. Cuentan que a bordo de una barcaza, Baruk compartió la poción con los seis pescadores más fuertes de la isla, los siete se lanzaron al mar y a la vista de todos se transformaron, en poderosos delfines. Por un buen rato los testigos pudieron observar una columna cada vez más grande de delfines que avanzaban sobre las olas hasta perderse en el horizonte. Al día siguiente, tres de los siete retornaron agotados y tras regresar a su condición humana, contaron lo sucedido: en una cueva en las profundidades del océano a doscientas leguas de la isla, Garacoy tenía su escondite vigilado por tres monstruos similares; se requirió el apoyo de cuarenta delfines para destruirlos en feroz combate, en el que Baruk y tres pescadores murieron. Desgraciadamente la doncella había sido devorada por Garacoy y la única buena nueva era que la amenaza de los dragones había desaparecido para siempre.

Las noticias, tuvieron un efecto devastador en las cuatro viudas pues no tenían otra fuente de alimentación diferente a los peces que diariamente traían a la mesa sus esposos. La única que permanecía serena era la viuda de Baruk quien creía firmemente que su esposo tenía un pacto con el mar y nunca les faltaría la comida. Esa noche, cuando la luna se escondió, llegó a la playa un delfín, se irguió en la orilla, tomó la forma humana de Baruk portando una canasta con una docena de pescados de muy buen tamaño, se dirigió a su cabaña y la depositó sigilosamente frente a la puerta. Con las primeras luces del amanecer Kurak, el hijo menor de Baruk, encontró la canasta y siguiendo un impulso dejó tres pescados en la alacena de su madre, tomó la canasta e hizo un recorrido por las casas de las viudas depositando tres pescados a la entrada de cada una. Por muchos años, todos los días, al filo de la media noche, emergió de la playa la figura etérea del espíritu de Baruk. Las viudas murieron, muchos años después, sin encontrar una explicación a la misteriosa aparición diaria de los pescados en las puertas de sus casas, pues Kurak siempre repitió la tarea matutina y nunca dijo nada.

8 Comentarios

Bellisima historia Kapizan para ilustrarnos como se transmiten los frutos de la bondad y la sabiduría a nuestros descendientes. Nuevamente te felicito por tu creatividad magistral para describir tan lindas historias que nos envías semanalmente.

Gracias mi querido y siempre recordado Chele por tu fidelidad como lector y por tus motivadores comentarios.Abrazo fraterno.

Pacho: tu imaginación no tiene límites, felicitaciones. Para mi gusto de poeta de los que se van al infierno por no hacer buenos versos, te pido que metas alguna metáfora que nos diga que allá donde Baruk, peleó con tanta fiereza, había luna o sol y tal vez, el mar con tantas víctimas pudo cambiar de color o al menos las olas llevaron en gigante tsunami los dragones hasta una tumba en la Atlantida. Te ruego como poeta, que no nos olvides y tu cerebro de gigante nos traiga algo de prosa poética, no importa si es a cuenta gotas.

Gracias mil mi querido poeta insigne por tus comentarios. Procuraré incorporar algo de prosa poética en futuros cuentos para satisfacer tu predilección lírica. Cordial abrazo

Hola, Capi! Como siempre, ensen#
anzas muy bonitas. Si Kurak se comporto asi fue tanto por su naturaleza como por la educacion y el ejemplo recibidos en el seno de la familia. Tambien hay que destacar como brinda ayuda en forma anonima, lo cual me parece no es muy comun hoy dia. Felicitaciones y…keep plugging! G.

P.S.: esta no es mi computadora…

Apreciado Don Guillermo: Pese a que no es tu computadora, el sentido de tu comentario es como siempre muy valioso, estimulante y comprometedor para mantenerme conectado. Cordial abrazo.

Hola Capi:
Me parecieron cautivadores los nombres de los personajes.
También me gustó la figura de una ayuda anónima, aunque también me quedó un poco a la deriva el episodio del combate.

Un abrazo,

Juan Camilo

Gracias mi querido filósofo por la visita y el comentario. Tienes razón respecto a los detralles del combate. CReo que ya es una caracteristica de mi obra: no soy muy descriptivo en las hechos cruentos y prefiero dejarlos a la imaginación del lector o del ilustrador. De todas maneras me estimula recibir tus opiniones.Un abrazo

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