La princesa Yara y Napoleón el corsario

Posted on : 24-04-2010 | By : kapizan | In : Cuentos, Cuentos Breves

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La encarnizada batalla naval que tuvo lugar el último día de mayo de 1804, en alta mar frente a las costas de Nueva Guinea, entre un barco norteamericano y un buque corsario con patente otorgada por el Bajá de Trípoli, no dejó vencedores ni vencidos; únicamente supervivientes. Transcurridos veinte días, en una chalupa y en mitad del Mar de Salomón, el veterano capitán francés Jacques Troudou, más conocido como “Napoleón el corsario”, y un joven grumete, después de haber entregado a las profundidades del mar los cuerpos de tres marineros que les habían acompañado siete, doce y catorce días respectivamente hasta que la muerte los sorprendió exhaustos y se los llevó, veían cada vez más lejana la posibilidad de encontrar tierra firme, y más cercana la de perecer como sus camaradas.
La misma noche en que se hundieron los dos barcos, en una pequeña isla a 3.500 kilómetros de distancia se celebraba un exótico ritual: en torno a una fogata, el gran cacique y los ancianos de la tribu observaban las danzas que siete jóvenes guerreros, pretendientes de la princesa Yara, efectuaban al ritmo de los tambores para demostrar su fortaleza y ganarse la admiración de la princesa. La joven, cuya hermosura no tenía parangón, disimulaba su ansiedad adoptando una expresión de dignidad acorde con su noble estirpe. A medianoche, cuando la luna llena se encontraba en la mitad del cielo, siete toques de caracol anunciaron la llegada del chaman, que cubierto con una lustrosa piel de tigre de bengala y con un collar de colmillos de tiburón, descendió, altivo y majestuoso, de la montaña donde tenía su cabaña. Apoyado en su bastón ceremonial, el anciano profirió una orden y una doncella se aproximó para ofrecerle un amargo brebaje en el caparazón de una tortuga, cuyo contenido apuró con breves y espaciados tragos, mientras los presentes observaban expectantes y en respetuoso silencio. Minutos después, en pleno trance, la voz del chaman se elevó potente y clara para anunciar: “Ninguno de los guerreros de la tribu desposará a la princesa Yara. El gran espíritu ha dispuesto que su esposo sea un guerrero blanco del mar, que viene de las tierras del sol poniente y llegará a las costas al atardecer del día más largo del año. La princesa Yara deberá esperarlo en un bohío en la playa, dietando y en comunicación con el espíritu de las aguas, durante veinte puestas de sol, acompañada solamente por Duna, la doncella blanca que nos trajo el mar”
Al atardecer del 21 de junio, solsticio de verano, el joven grumete despertó a su capitán con emocionados gritos: ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Tierra! Con renovada fuerza, los dos náufragos remaron hacia la orilla… Lejos estaba “Napoleón el corsario” de imaginar que el destino le deparaba no sólo una bella esposa, sino el reencuentro con su hija a quien daba por muerta, junto con su madre, en un naufragio, acaecido cuatro años antes en los arrecifes del Mar del Coral.

20 Comentarios

Felicitaciones, Capí, éste está buenísimo, ya lo archivé entre mis preferidos,
Un abrazo,
Mario

Un verdadero honor contarte entre mis lectores mi querido Mario. gracias por la visita y el comentario. Un abrazo.

La descripción exacta lo transporta a uno que hasta se siente el calor de la fogata y el amargo del brevaje, excelente y sorprendente final como la mayoria de tu obra. Un abrazo.

Gracias por la visita y el comentario mi querida y siempre recordada Janeth.
Espero tu pronta visita a Tabio para recordar los viejos tiempos de la época en que escribíamos editoriales a cuatro manos. Un beso

Muy buena reconstrucción, Don Capi. Disfruté mucho el cuento y admiré tu descripción del chaman. Un abrazo, Don G.

Agradezco sobremanera tu fidelidad como lector y tus comentarios mi querido Don Guillermo. Efusivo abrazo.

Capi
el cuento termina positivo y bonito como creo que todos los buenos cuentos deben terminar. Te lleva de la mano hasta el final impredecible.
Felicidades
jose antonio

Apreciado José Antonio: Muchas gracias por la visita , la lectura y el comentario.Un abrazo

Muy bueno Capitán. Felicidades.

Mil gracias Juan Camilo. Un abrazo

Capi lo difrute mucho con mi hija Yaosca de 18años

Viva la vida

Apreciado Oscar, muchas gracias por la visita y el comentario.Un abrazo

Pancho,tu como el mago lorgia sacas esos personajes misteriosos para hacernos volar la mente,y precisamente aqui en el rodadero a la orilla de mi mar

caribe añorando como el cuento ,se me aparezca entre las olas vicky davila a rescatarme-FELICITACIONES

Siento envidia de la buena de tu disfrute a orllas del Mar Caribe. Gracias por tu fidelidad de lector.
Un abrazo.

He tardado un poco más que otras semanas en pasar por este amable rincón donde cultivas los cuentos y compruebo, con placer, que siguen floreciendo tan frescos como siempre
Salud y saludos

Gracias amigo Francisco por continuar leyendo mis cuentos y por tu generoso comentario que me estimula a continuar cultivando el jardín de la creatividad que tu conoces tan bien como maestro de la prosa. saludos.

Mi Capi!!!!!!!!!!!

Hermoso el cuento…. y todos los cuentos en general…..

No tenìa ni idea que escribieras tan prodigiosamente!!!! Bien aventurados tus nietos cuando duerman con uno de estos!!!!

Nos vemos pronto y te felicito de verdad!!!
Un afectuoso abrazo !

Gracias Dianita por la visita y los comentarios, me encanta contarte entre mis lectoras. Un abrazo.

GRACIASSSS Mi Capi por este cuento tan hermoso.
Es un orgullo que fueramos inspiracion de tan prodigioso escritor. Me sentire orgullosa de contarle mis hijos esta bella historia y como nació una noche en ese ambiente mágico de Tabio.
Un abrazo y un beso.

Gracias mi admirada y siempre recordada princesa Yara.El que tus descendientes conozcan esta historia será para mi la ratificación de que valió la pena el esfuerzo siempre placentero de crear. Un brazo para Napo y para tí y mis cariños para el niño.

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