La vasija del Maestro Ankon San

Posted on : 06-05-2013 | By : kapizan | In : Cuentos, Desde la Tradición Oral

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Cuenta una vieja leyenda japonesa, que a mediados del siglo XVI en la provincia de Hida bajo el control del shogunado de Tokugawa, en el castillo de Takayama, impartía sus enseñanzas de Artes Marciales a los futuros samuráis el gran maestro Ankon San; y que un buen día, efectuó a sus discípulos una curiosa prueba:

Señaló una enorme vasija de barro al pie de una mesa sobre la cual se apilaba una buena cantidad de piedras de diversos tamaños; entonces pidió a uno de los estudiantes que llenara el recipiente hasta el borde. Cuando éste hubo terminado de acomodar hasta la última piedra de la pila, preguntó:

― ¿Está llena la vasija? ― Los alumnos asintieron y respondieron en coro:

― ¡Está llena maestro!

Entonces, ante su sorpresa, Ancón San sacó de debajo de la mesa otra vasija más pequeña repleta con piedrecitas de gravilla, la vertió sobre el recipiente más grande y lo agitó para hacer que las diminutas piedras se filtrasen por entre los espacios sin cubrir.

― Ahora, ¿Está llena la vasija? ― Preguntó nuevamente Ankon San, mientras en sus labios se dibujaba una irónica sonrisa.

En ese momento, los alumnos dudaron. Entonces, ampliando la sonrisa y con aire divertido Ankon San dijo:

― ¡Tal vez no! ― Acto seguido, cogió otra vasija con arena de playa y la volcó en la vasija grande, haciendo que la arena se filtrase por entre los más pequeños recovecos.

― ¿Está llena? ―Preguntó.

Los alumnos ante el fundado temor a equivocarse, dijeron al unísono:

― ¡No!

― ¡Muy bien! ― Exclamó el Maestro. A continuación sacó una vasija con agua y comenzó a echarla en la vasija grande llenándola aún más, pero la dejó ligeramente sin llenar. A continuación, seguro de que sus palabras calarían en la mente de los jóvenes, en tono pausado les explicó:

― La vasija grande es nuestra persona en la cual introducimos las piedras grandes, éstas son el Arte Marcial que practicamos asiduamente, pero debemos llenarla con otras vasijas, con otros contenidos, es decir; con otras Artes Marciales para intentar llenarla lo máximo a fin de que podamos asimilar las más diversas enseñanzas; pero aún así, aunque le dediquemos toda nuestra existencia, siempre quedará ligeramente sin llenar; pese a esto, debemos intentar que llegue hasta el borde, que rebose. Nuestra meta es que nuestra vasija llegue a rebosar.

NOTA DEL AUTOR: Esta colección de cuentos breves es mi versión literaria de algunos relatos, anécdotas y chistes que he escuchado a lo largo de los años y he utilizado para generar debate o ilustrar conceptos en conferencias, clases y conversatorios. Por su origen tradicional corresponden al patrimonio cultural de la humanidad y por ello pueden ser usados, enriquecidos o modificados libremente por quien desee aprovecharlos. En casi todos los cuentos, me he tomado la licencia de cambiar el contexto histórico o cultural y los nombres de los personajes. Agradeceré colaboraciones con envío de relatos que contengan alguna enseñanza. Favor enviarlas al correo kapizan@gmail.com

6 Comentarios

Es valiosa la enseñanza porque creemos,ilusos, que la meta está cumplida cuando llegamos a la primera cinta. Me hace evocar al Padre Baquero, catequista de primera comunión que nos decía: cuando llegues a una conquista por pequeña que sea, encontrarás una banderita que dice “Excelsior” y esa palabra quiere decir más arriba. si esa banderita la llevamos siempre con nosotros jamás tendremos metas cumplidas siempre habrá una escala más para subir.

Hermosa enseñanza la que aprendiste del padre Baquero. Gracias por compartirla mi querido Juancho.Un abrazo

Gran enseñanza Kapizan para que evitar que nuestro espíritu cargue con piedras pesadas que nos pueden hacer mas difícil el camino por llenarlo de cosas que son intrascendentes para ser felices y vivir en armonía con los demás.
Abrazos,

Muy buena reflexión mi querido Chele. Un abrazo

Muy bueno, Capi. Un cuento que ayuda a evitar la autocomplacencia. Un abrazo, Don G.

Así es mi querido Don Guillermo. Gracias por la visita. Un Abrazo.

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