Lin Yu Po el consejero del rey

Posted on : 08-04-2013 | By : kapizan | In : Cuentos, Desde la Tradición Oral

10

Cuentan los narradores de Oriente que hace muchos años, en un pequeño reino del sur de Asia, gobernaba un joven monarca con la ayuda de Lin Yu Po, un viejo consejero que había servido al difunto rey quien, poco antes de morir, le había encomendado que con su sabiduría guiase al inexperto rey por la senda de la sobriedad, la sencillez y la justicia con las que él había gobernado a su amado pueblo.

Así pues, en sus primeros años de mandato el joven rey, bajo la orientación de Lin Yu Po, se ocupaba del bienestar de sus súbditos; los impuestos que cobraba eran los imprescindibles para cubrir eficazmente las necesidades generales; recorría con frecuencia las comarcas para conocer las necesidades de sus vasallos; repartía generosas limosnas entre los más necesitados; y, normalmente, dedicaba su jornada a atender puntualmente los asuntos de estado. En el reino había paz, bonanza, prosperidad, armonía y los súbditos amaban al rey al tiempo que reconocían la sabiduría de su consejero… Sin embargo, un buen día, durante una comida, el joven rey dijo a su mayordomo:

― Estoy cansado de comer con estos palillos de madera, soy el rey, así que da orden al orfebre de palacio para que me fabrique unos palillos de marfil y jade.

Al escuchar esta orden el viejo Lin Yu Po, se levantó de su silla, se inclinó con reverencia ante el soberano y con voz firme pero en tono bajo para que sólo el rey entendiese sus palabras, le dijo:

― Majestad, os pido que me relevéis lo antes posible de mi cargo. No puedo serviros por más tiempo.

Extrañado el monarca, preguntó cuál era el motivo de aquella repentina decisión.

― Es por los palillos, señor ―respondió el consejero y añadió con voz apenas audible pero muy clara ―: Ahora habéis pedido unos palillos de jade y marfil; mañana querréis sustituir los platos de barro por una vajilla de oro. Más adelante desearéis que vuestros vestidos de tela sean reemplazados por otros de seda. Otro día, en vez de conformaros con comer verduras y puerco, solicitaréis lenguas de alondra y huevos de tortuga. De este modo, llegará el momento en que vuestros caprichos y el mal uso del poder os harán ser injusto con vuestro pueblo. Entonces, yo me rebelaré contra vuestra majestad y, por nada del mundo deseo ver amanecer ese día.

Cuentan que el rey canceló la orden dada al orfebre, que siguió comiendo con sus palillos de madera y que conservó al viejo Lin Yu Po a su lado hasta que murió a una edad muy avanzada, cuando el rey, ya maduro, era amado, respetado y considerado por todos como un sabio.

10 Comentarios

Hola, Kapizán. Bueno tu cuento y bellos los textos del diccionario de tu amigo. Gracias y saludos. Francisco Tostón

Gracias mi querido Tocayo. Afectuoso abrazo.

Es recomendable, tratar de rodearse, de sabias personas, que objeten, con prudencia, respeto y constructivo fundamento, precipitadas decisiones, que podrían llevarnos a caer en el precipicio del fracaso.
¡Gracias!, como siempre eres una grata luz en el camino. Recibe con mis saludos, un fuerte abrazo.

Gracias mi querida Luz Ángela muy apropiada tu reflexión. Cordial abrazo

Que hermoso Kapizan. Cuantos Lin Yu Po y Gobernantes que acepten sus enseñanzas se necesitan en nuestros tiempos y que cuidadosos debemos ser con nuestro comportamiento para descuidar los valores esenciales para vivir. Abrazos.

Gracias mi querido Chele. Tienes razón en todas apreciaciones respecto a la enseñanza que nos deja este viejo cuento. Cordial abrazo.

Felicitaciones, Capi. Ojalá todos los políticos supieran transmitir su sabiduría a los jóvenes de la manera como lo describe el cuento. Además, está muy buena la secuencia descripta: uno empieza con un pequeño error o lujo; luego por algún motivo el siguiente es de mayor alcance y así siguiendo… hasra llegar a un punto de “no return,” cuando ya es tarde para cambiar o arrepentirse. ¡Bravo!
Un abrazo, Don G.

Gracias Don Guillermo. Como siempre tu análisis y conclusiones derivados del cuento son muy pertinentes.Cordial abrazo.

Tu idea es convertirnos en sabios y así lo espero. Importante que este cuento fuera repartido en el Congreso, en uno de sus opíparos refrigerios. Gracias Kapi, ya casi vulevo a mi rutina, tus cuentos cortos son ideales para mi estado convalesciente.

Gracias mi querido Juancho, tienes razón: este cuento debería estudiarse en el congreso. Me alegra saber que vas mejorando en tu salud.Fuerte abrazo,

Dejar comentario

Gathacol.net