Operación Capicúa Capítulo IV

Posted on : 30-05-2011 | By : kapizan | In : Capítulo IV, Novela Corta, Novelas, Operación Capicúa

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Mansión Leblanc en las afueras de  París, verano de 1981.

A sus  treinta y tres años Monique Leblanc ― una de las 191 mujeres nacidas en la tierra, de padres franceses; como parte de la Operación Capicúa, mantiene su conciencia trascendente adormecida ―, es una mujer de cuerpo escultural, cabello negro ligeramente ondulado, ojos azules, rostro de facciones finas, nariz recta y boca mediana que luce una dentadura perfecta. Tras la muerte de sus padres, cinco años antes, heredó una considerable fortuna, una mansión campestre en las afueras de Paris, en donde vive sola, y un automóvil Mercedes Benz descapotable, de color rojo y modelo 75.

Con esa edad, se encuentra en una etapa muy productiva como actriz de teatro pues interpreta el papel protagónico de una obra que lleva dos años de funciones diarias en el Teatro Experimental de Montmartre. Dos días antes, conoció a Jack Tsi, atractivo y muy amable productor de cine taiwanés, quien la abordó después de la presentación de la obra y le preguntó si le interesaría el papel protagónico en una película de época en que representaría a la amante francesa de un emperador chino. La respuesta positiva fue inmediata, pues incursionar en el séptimo arte era el sueño de la joven actriz. Acordaron entonces reunirse para cenar después de la última función de la semana el siguiente sábado.

Esa noche después de cenar en un elegante restaurante parisino y tomar una botella de vino en un bar que presentaba un show con canciones de Edith Piaf interpretadas en vivo por una joven cantante, Jack la lleva hasta la mansión campestre; al llegar, ella le invita a seguir para tomar una última copa. Por el sendero entre el auto y la puerta, Monique avanza ligeramente ebria, apoyada en el brazo del oriental. Al cruzar el umbral, Jack aprecia el interior de una gran sala con poltronas clásicas de cuero de napa capitoneada, alrededor de una enorme mesa de madera con cubierta de cristal, sobre la cual se destacan unas pequeñas esculturas talladas en mármol; en el extremo del salón observa dos escaleras laterales con pasamano de bronce que ascienden hasta un pasillo con balcón que da vista a la sala.

― Debo tener más vino en el bar ― murmura Monique en francés, al tiempo que toma la cara de Jack entre sus manos y le da un beso fugaz en los labios
― Suficiente vino por hoy, Monique ¿no te parece? ― dice Jack en francés con marcado acento chino, al tiempo que pasa el brazo derecho por su cintura y en tono seductor agrega ―: Mejor vamos a tu habitación.
― De acuerdo Jack, suficiente vino por hoy, vamos a mi habitación ― dicho esto, Monique pega su cuerpo al de Jack, rodea su cuello con los brazos y lo besa apasionadamente en los labios. Mientras responde el beso, el oriental la alza en sus brazos e inicia el ascenso por la escalera del lado derecho. Monique le sonríe nuevamente y empieza a quedarse dormida sobre el pecho de Jack, mientras este sube lentamente las escaleras… Al llegar al centro del balcón, camina hacia la baranda y lanza a Monique al vacío. La joven cae estrepitosamente sobre la mesa y muere en el acto, atravesada por un obelisco de mármol que adornaba el mueble. El asesino baja las escaleras con parsimonia mientras se acomoda la peluca de pelo negro, endereza la corbata y abandona la escena sin mirar atrás.

4 Comentarios

Pancho,buenisimo este capitulo..”crimen pasional”o el oriental jack corto de “virilidad”mejor le hizo la vuelta para no quedar mal..o eran extraterrestres pastusos!!

Me encantan tus deducciones mi querido Luylaba. Yo diría: “todas las anteriores.” Un abrazo

Don Capi: una vez más se demuestra que las mujeres no pueden confiar en los hombres; aunque, claro está, dado el planeamiento riguroso del capítulo anterior, el desenlace narrado estaba predestinado. Como decía Gardel, “contra el destino no hay quien la talle”. Un abrazo, Don G.

Gracias mi querido don Guillermo por tu comentario con el correspondiente toque gardeliano, muy propio de tu estilo.
Un abrazo,

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