Operación Capicúa Capítulo X

Posted on : 11-07-2011 | By : kapizan | In : Capítulo X, Novela Corta, Novelas, Operación Capicúa

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Interior de la nave submarina Rigueliana. Enero de 1991

En la sala de guerra de la nave rigueliana, el comandante Dimag con su alopécico cráneo brillando de sudor, con cejas postizas, luce su uniforme negro de cuello alto, con galones en los puños, charreteras doradas y seis hileras de condecoraciones, se pasea como un energúmeno frente a dos hileras de sus subalternos, doce hombres y seis mujeres ― también uniformados de negro; unos con peluca, otros con bigotes o barba, y todos con cejas postizas o dibujadas con delineador ―, al tiempo que grita enfurecido:
― ¡Atajo de imbéciles, ineptos, estúpidos! ―. Respira profundo, baja la voz hasta convertirla en un susurro amenazante y agrega ―: hace diez años, no solo dos de ustedes se dejaron desintegrar por un mocoso en Nueva Delhi; sino que no han podido eliminar a la Montes, ni en Dresde, ni en Lisboa, ni en ninguna de las otras ocasiones en que nuestro espía en la Confederación nos ha dado las coordenadas exactas de los encuentros entre la periodista y los ganimedianos de Rakar. De repente se detuvo, desenfundó su arma y con una pasmosa tranquilidad disparó contra dos miembros de su grupo: Un hombre y una mujer, que se desplomaron con el cráneo atravesado por sendos proyectiles.
― Estos tarados fallaron en Cali, no los desintegraron los ganimedianos, los fulmino yo, para que ustedes, los que quedan, aprendan la lección y no me fallen el próximo mes en Bogotá. Será la última oportunidad.

4 Comentarios

Pancho,ahora por fin comprendo de donde proviene el perfil galáctico de sicarios de los caleños.Está interesante la tramoya de estos niguelianos.Saludos

Gracias por el comentario mi querido Conde. Como te habrás dado cuenta los sicarios intergalácticos son casi tan peligrosos como los chibchombianos. Un abrazo.

Capi: la cosa se está poniendo violenta. No me gustaría trabajar con el comandante Dimag, no sólo por su violencia sino también porque disfruta lucir cejas postizas y uniformes militares. Cualquier error le puede costar la vida a uno en este ambiente implacable. Un abrazo y hasta el próximo capítulo. Don G.

Gracias Don Guillermo. Por la visita y el comentario. En efecto, muy poco recomentable el estilo de liderazgo de ese salvaje.

Un abrazo

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