Operación Capicúa Capítulo XV

Posted on : 15-08-2011 | By : kapizan | In : Novela Corta, Novelas, Operación Capicúa

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KENNEK

En el invierno de 1986 recibí otro mensaje telepático en el que se me ordenaba viajar a la histórica ciudad de Dresde en Alemania, tomara un taxi y me apeara frente a un restaurante cuya dirección me indicó mi interlocutor. A las diez de la mañana con un hermoso cielo invernal en que brillaba el sol, llegué al restaurante de mi cita y me sorprendí pues en la calle del frente había un Mercedes Benz con el colombiano Alfredo, que permanecía a bordo en actitud vigilante. Cuando el taxi arrancó se detuvo frente a mí una motocicleta de alto cilindraje con side car, conducida por un joven fornido de elevada estatura, de tez rubicunda, incipiente barba rubia y ojos azules, luciendo traje de cuero y casco protector.
― Nos están siguiendo, sube al side car ― me ordenó en español mientras tomaba mi pequeña valija de mano, la colocaba en el porta equipaje de su motocicleta y me entregaba un casco protector. Inmediatamente arrancó su moto y en menos de cinco minutos iniciábamos un ascenso por una carretera que se adentraba en un bosque de pinos.

De repente, por el espejo retrovisor, observé que, unos cien metros detrás de nosotros, una pareja de motociclistas nos perseguía; pero detrás de ellos el Mercedes conducido por Alfredo, a su vez los seguía.
― No te preocupes, Alfredo se encargará de ellos, dijo el joven mientras aceleraba la motocicleta antes de dar una curva que sacó de mi vista a nuestros perseguidores.

Media horas después, llegábamos frente a una casa de ladrillo con tejas de barro, rodeada por una cerca de piedra. Dos enormes perros pastores alemanes nos recibieron alborozados y se tragaron dos pedazos de salchichón que les ofreció el joven que en ese momento me tendió la mano y me dijo:
― Yo soy Franz Reichardt, mi nombre cósmico es Kennek. Bienvenida a mi país.
Kennek me contó que su función como instructor de los niños capicúas giraba en torno a la computación, al complejo tema de los sistemas y a la cibernética cuyo avance sería impresionante en las dos siguientes décadas. Para entonces yo manejaba un ordenador que en menos de dos años sería obsoleto; por esta razón, mi entrenamiento se hizo en aparatos similares a los que saldrían al mercado en los años siguientes.

En total, estuve dos meses y medio, hasta los primeros días de la primavera, viviendo en las montañas cercanas a Dresde, sometida a una especie de repaso sobre todos los tópicos que mis jóvenes maestros me habían enseñando en los encuentros precedentes; al final, antes de que Alfredo nos recogiera en el Mercedes, para trasladarnos al aeropuerto, Kennek me dijo durante el trayecto:
― Vamos por la mitad del entrenamiento que te preparará para despertar a tu conciencia trascendente; conocer el origen de tu preexistencia en otro planeta; y encontrarte con tu complemento espiritual. Esto sucederá exactamente el 11 de enero de 1991. En esa fecha las otras mujeres, elegidas junto contigo para encarnar en la tierra, se encontrarán con sus complementos, que actualmente sobrevuelan la tierra con su apariencia física normal. En los días subsiguientes, las parejas escogidas, engendrarán a los futuros líderes de sus respectivos países, que nacerán el 11 de noviembre de ese año capicúa.

2 Comentarios

Bueno, aparentemente los capicúa(s) se entrenan mucho antes de reproducirse, y nada menos que con tecnología que se anticipa a la época. ¿Cómo los evalúan? Un abrazo, Don Guillermo

Pancho,me preocupa que nuestro compañero oscar, por su comportamiento misterioso sea también extraterreste,pues ya tiene programado en 20 dias un viaje a Alemania,habrá que hacerle un seguimiento telepático cósmico.Perdona compadre,pero la trama de la novela me da por pensar en estas cojeturasUn fuerte abarzo

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