Operación Capicúa Capítulo XVI

Posted on : 22-08-2011 | By : kapizan | In : Capítulo XVI, Novela Corta, Novelas, Operación Capicúa

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BESSEB

A comienzos del verano de 1987 recibí, como en las ocasiones anteriores, la orden telepática de llegar a la casa de playa de la familia Pereira en las afueras de Lisboa, a pocos kilómetros de la capital. Me disponía a abordar un taxi que me llevara a mi destino, cuando el conocido pero enigmático Alfredo, luciendo el mostacho y la gorra que le conocí años atrás en Delhi, me abordó:
― Buenos días señorita Arango ― saludó en tono respetuoso y agregó ―: desde la persecución que tuvimos por parte de los Riguelianos en Alemania, el comando de la Operación Capicúa ha dispuesto que la acompañe en sus siguientes encuentros para reforzar su seguridad; así que a partir de hoy seré su chofer y guardaespaldas ―. Dijo mientras abría la puerta de una camioneta Blazer y me invitaba a subir en la silla del copiloto.

La voz de Alfredo era agradable y hablaba en tono pausado con buena entonación. Pese a que esas eran las primeras palabras que cruzábamos, me inspiraba confianza, y por ello me atreví a preguntarle:
― ¿Tu también eres ganimediano?
― No señorita mi origen es extraterrestre, pero vengo de otro planeta de la Confederación. En realidad soy uno de los 191 varones que permanecemos a bordo de la nave y eventualmente bajamos a la tierra para cumplir misiones específicas ― contestó con naturalidad, se volvió hacia mi , me ofreció una amplia sonrisa y agregó con un gracioso gesto de la mano derecha ―: como ésta ¡Ja, ja, ja, ja!
― ¿Han logrado los riguelianos, eliminar a alguna de las elegidas?― Pregunté para satisfacer una inquietud que me atormentaba desde hacía algún tiempo.
― Lamentablemente sí ― Respondió con un dejo de amargura. Dudó un instante y agregó ―: hasta ahora, han muerto tres que fueron brutalmente asesinadas; por fortuna otras tres que recibieron graves heridas de bala, lograron ser teletransportadas oportunamente a una base intraterrena que mantiene la Confederación en la Peña de Juaica. Allí disponemos de tecnología médica muy avanzada. Gracias a ello y a la prontitud en la evacuación, lograron ser atendidas y sanadas en forma rápida. Ante la muerte por supuesto, no podemos hacer nada. Además, los jóvenes ganimedianos han mantenido contacto con las elegidas, a razón de diecinueve para cada uno. Esto significa que al igual que tú las elegidas han logrado avanzar en aspectos como el desarrollo de la telepatía que ha sido muy útil para comunicar a sus instructores, el momento en que están siendo atacadas y se ha podido reaccionar a tiempo. El caso más reciente ― me dijo en tono de confidencia ―, es el de Idalia, una joven nacida en Moscú, bailarina de ballet que fue seducida por Kirog, el más eficiente de los asesinos de Dimag el jefe riguelianos. ― Alfredo hizo una pausa como si hubiese cambiado su pensamiento y me dijo:
― Prefiero que esta historia se la cuente su anfitriona, Olivia Pereira, que aparece en su lista como Besseb; su casa de playa está a menos de cinco minutos de aquí.
― Y en cuanto a los riguelianos ― insistí con mi curiosidad para aprovechar la buena disposición de Alfredo ―, ¿Cuántos han logrado tele transportar a la prisión, como hizo Kasak en Delhi?
― La semana pasada completamos treinta. Están muy debilitados, pero lejos de ser neutralizados por completo. Concluyó Alfredo, en forma contundente, al tiempo que detenía la camioneta frente a una preciosa cabaña de ladrillo y teja de barro a pocos metros de una playa privada, sobre la cual golpeaban rítmicamente las suaves y refrescantes olas estivales ―. Hizo otra pausa y agregó ―: De hecho, seis de ellos fueron neutralizados desde la nave de la Confederación, al ser detectados merodeando su casa en Cali, con intención de ingresar.

Tan pronto nos detuvimos, salió a recibirnos Olivia con una sonrisa de bienvenida y me dijo:
― Pasa adelante Lorena, o ¿Prefieres que te llame Milena?, estás en tu casa.
― Gracias Olivia, a pesar de que ya no hago periodismo me acostumbré al seudónimo; prefiero que me digas Lorena. En ese momento escuché el ruido del motor y al volverme vi el rostro sonriente de Alfredo que se despedía con un gesto de la mano derecha.

Besseb era una joven atractiva de pelo rojizo, tez bronceada por el sol de la playa, nariz breve, cuerpo muy bien formado y ojos de un azul cobalto con un destello de picardía en la mirada; vestía minifalda de algodón, camiseta sin mangas y sandalias de cuero. Cuando ingresé a la acogedora sala de la cabaña, me ofreció una cómoda mecedora de mimbre y un exquisito jugo de frutas. Una vez acomodada, y calmada la sed, la chica se sentó frente a mí y me dijo:
― Leo en tu mente que quieres conocer la aventura de Idalia, una de mis alumnas en la operación capicúa ¿Me equivoco?
― Para nada. ― contesté con naturalidad pues ya me había acostumbrado a que los chicos ganimedianos leyesen mi pensamiento. La joven sonrió e inició su relato:
― Idalia baila en el ballet de Moscú y un día al término de una función fue abordada por Jack Tsi, un apuesto taiwanés que le ofreció un papel como bailarina en una película de la cual era productor. De esa farsa se valió, para seducirla y llevarla a la cama. Las circunstancias se dieron en tal forma que el hombre la llevó a su habitación; mientras la besaba, ella le quitó la camisa y se sorprendió al percatarse de que él no tenía ombligo. Como había sido advertida sobre esta característica fisiológica de los riguelianos, actuó impulsivamente separándose del hombre y arrojándose por una ventana del primer piso en que se encontraban. Intentó huir, pero, Kirog disparó una pistola con silenciador y ella recibió dos impactos de bala en la espalda. Cayó herida pero me envió un mensaje telepático de auxilio. Lo retransmití a la nave de la Confederación e inmediatamente fue tele transportada para ser atendida en el laboratorio intraterreno de la Peña de Juaica.

En total permanecí dos meses en la casa de la playa, hasta que las aguas comenzaron a enfriarse anunciando el final del verano. En ese período Besseb me enseñó como en las civilizaciones que han logrado vivir en fraternidad con un cuarto o quinto grado de organización social, son muy importantes la música, el canto y las danzas sagradas. En ese sentido mi aprendizaje durante ese tiempo fue muy placentero y relajante. Unas auténticas vacaciones.

4 Comentarios

Pancho,por favor lleva pronto a la pantalla esta emosionante historia cosmica,para verla de una mi gozarmela pl{acidamente en un comodo sill{on.Un nigueliano abrazo

Gracias mi querido Lumylaba por tus buenas intenciones. Lo de la película tendrá que esperar pues no nos incluyeron entre los premiados con financiamiento.
Un abrazo

Excelente Don Guillermo; el que no tengas apodo capicúa y el ombligo esté en su lugar, son pruebas de que mi maestro en Incae es tan humano y normal como yo.

Un abrazo

Don Capi: mucha acción en poco espacio. Felicitaciones. Cada vez está más interesante en el mundo peligroso que describes. (De más está decir decir que tus descripciones de las protagonistas son muy buenas…) Un abrazo, Don G.
P.S.: no tengo apodo capicúa. Sí tengo ombligo.

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