Yuuki

Posted on : 04-04-2011 | By : kapizan | In : Cuentos, Desde la Tradición Oral

7

Hace cientos de años, en el Shogunado de Kamakura en el Japón, vivía un valiente guerrero samurai, conocido por su destreza con los sables y con los pinceles, que pasó un invierno particularmente cruel encerrado en su guarnición, soñando con grandes conquistas cuando heredara de su padre el noble rango de Shogún. Su nombre: Yuuki, y su fama como combatiente, como jefe y como pintor de hermosos cuadros, eran legendarios. Durante el forzado encierro impuesto por la nieve, dos preguntas rondaban su mente y le martirizaban pues no sabía donde ni cómo encontrar la respuesta.
Cuando los campesinos iniciaron el festival de las cerezas con grandes celebraciones para dar la bienvenida a la primavera, llegó a oídos de Yuuki la noticia de que a los píes del monte Fuji, habitaba un sabio iluminado que tenía respuesta para todas las preguntas. Entusiasmado el samurai, emprendió un largo trayecto a caballo hasta la modesta vivienda del Maestro…
Al llegar, desmontó, alisó los pliegues de su kimono, ajustó al cinto sus dos sables y con la imponencia de su figura y el orgullo de su estirpe reflejado en la mirada, irrumpió en la humilde morada del sabio y con voz fuerte y sonora le preguntó:
— Quiero que me respondas: ¿dónde quedan las puertas del cielo y dónde quedan las puertas del infierno?
— ¿Tú quién eres? – preguntó a su vez en tono apacible el anciano.
—Yo soy Yuuki, samurai del Shogunado de Kamakura y provengo de las tierras del norte, que heredaré cuando muera mi padre el Shogún.
—Tú no eres nada –, dijo el sabio mirándolo directamente a los ojos y sin mostrar el gesto de admiración y de respeto al que estaba acostumbrado Yuuki, que enfurecido desenfundó el sable visiblemente alterado y ofendido…
—Acabas de encontrar las puertas del infierno –, dijo el Maestro con una sonrisa. Sorprendido Yuuki regresó el sable a su vaina y agachó la cabeza con humildad.
—Acabas de encontrar las puertas del cielo.
Y cuenta la leyenda que desde ese instante se iluminó el samurai.

7 Comentarios

Lástima que la distancia no pueda hacerte oir mi aplauso. Bien escrito, bien pensado, con enseñanza y sobre todo que es de los pocos en que no matas a tus personajes. Cuando tu protagonista desenfunda su sable creí que nuevamente, el punto final, sería teñido por la sangre del maestro, no fue así,y estallé en loas porque siendo final feliz, mostró la filosofía y profundidad de la mentalidad oriental. Te felicito y quedo a la espera de tu visita semanal. JUAN HERRERA

Mil gracias mi querido Juancho, tu comentario como siempre motivador y oportuno.
Cordial Abrazo

Nos ilustran las sagradas escrituras:Dios es amor y lucifer soberbia y prepotencia,esta es la enseñanza que le recordó la vida al insolente samurai y de paso nos pone a meditar a los mortales.Oportuna vuestra exortación Capi.Un fuerte abrazo

Gracias mi querido Lumylaba. Este como casi todos los cuentos de la tradición oral. busca que el lector asimile una enseñanza y reflexione sobre ella. Muy buen comentario

Hola, Francisco. Estupendo tu cuento y muy oriental, lleno de sabiduría. Opino que te quedaría mejor sin la última frase, porque se entiende que con su gesto humilde, el samurai quedó iluminado. Un abrazo. Francisco

¿Qué puedo agregar a los comentarios anteriores? El cuento está buenísimo. Trataré de contárselo a mis nietos -respetando el copyright como es obvio…- en la
primera oportunidad que se me presente.
Un gran abrazo y hasta el próximo cuento.

Agradezco tu comentario y la intención de contárselo a tu nieto. Creo que en unos cincuenta años a mi hija le encantará leer la version de esta historia contada por tu nieto. Un abrazo

Dejar comentario

Gathacol.net